Está dedicado a nuestra imagen del "hombre trascendente" que, a pesar de todos sus intentos de contaminarlo, sigue brillando y aún vive en la parte más intacta de nuestros corazones. ¿¡Y estamos enamorados de él!? Dijo el Buda: ¿Cómo puedes esperar la trascendencia espiritual mientras estés atado al mundo y sus ofrendas con cadenas, correas, anillos, como perros?
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